Consejo # 1: un asunto de pasión
Todo debe comenzar con un elemento imprescindible: la determinación.
El realizador se apresta a iniciar un duro recorrido, lleno de escollos y obstáculos. En muchas etapas del proceso sentirá desfallecer y sólo esa determinación, sólo ese fuego interior por hacer cine, le dará fuerzas para seguir la ruta básica de:
1) Concepción y desarrollo de una idea.
2) La carpintería del guión.
3) Gestión.
4) Pre-producción.
5) Rodaje.
6) Post-producción.
7) Mercadeo
8) Exhibición.
En cada uno de esos pasos hay múltiples problemas esperando. En CARIBE MEDIOS los llamamos “bombitas”. Estallan justo en el instante en que creíamos tenerlo todo bajo control. A veces son verdaderas bombas, que amenazan con acabar un proyecto.
De allí que el realizador deba tener todo esto en mente y prepararse con ese pundonor extraordinario. Al mismo tiempo, debe mantener la cabeza fría en los momentos cruciales para hallar la solución más inteligente y apropiada.
Es preciso entonces prepararse mental, espiritual y físicamente.
Hacer cine es emocionante. Las luces esperan. Pero un estrellón, y la incapacidad para recuperarse, pueden dejarlas esperando.