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LA ESQUINA DEL CINE - Ernesto McCausland ÁLVARO SERRANO DUARTE - Webmáster, Design, Seo
ERNESTO McCAUSLAND SOJO, Periodista Colombiano
Ernesto McCausland Sojo

¿Qué se hicieron las reinas baladíes? ¿Dónde están aquellas criaturas de Dios, auténticamente bellas,  con cuerpos esculturales y mentes simples que resolvían el problema del libro favorito con la respuesta más famosa de los reinados? “¡Cien años de Soledad!”

 

¿A dónde fueron a parar aquellas que no poseían bagaje cultural, ni una profesión de cinco sílabas y dos palabras, sino simplemente atributos físicos, y de los auténticos? ¿Las mismas que no tenían escrúpulos en decir que su personaje favorito era una pobre monja de Calcuta? “¡La madre Teresa!” (“¿Y dónde queda Calcuta, Miss? Ejem, ni idea”)

Ahora, en este Macondo de cámaras y canutillos está prohibido que el único premio Nóbel Colombiano en la historia caiga en boca de una reina.  Hoy por hoy las reinas deben contestar como la actual Señorita Santander, María Claudia Peñuela, cuyo escritor favorito es nada más y nada menos... que Baudeliere.

Por supuesto que la famosa preparación real tiene mucho que ver. Los llamados fogueos periodísticos son hoy parte esencial del entrenamiento de una aspirante. Nada tiene de raro, entonces, que por allí, por el agujero inmenso del fogueo, se estén colando Paulo Coelho, Bill Gates, Koffy Anan y hasta el filósofo Jean Francois Revell en un evento que –por más que pretenda disimularlo- sigue siendo símbolo absoluto de todo lo “light”.

Digámoslo sin titubeos: los fogueos periodísticos son la cirugía plástica de la mente.

Me cuenta la siempre bella Susana Caldas que en su opinión esos fogueos no son más que una explotación económica de las aspirantes. En tiempos de Susana, 1983, se respondía sin titubeos que el favorito era García Márquez, quien –entre otras cosas-  acababa de ganarse el Premio Nóbel.

En una de sus más inolvidables anécdotas, Susana fue abordada por un periodista que le preguntó por la economía global. “Si yo te pudiera contestarte eso”, respondió Susana con ese diablillo que siempre vuela al lado de su ángel prodigioso, “no estaría aspirando a Señorita Colombia sino a la Presidencia de la República”.

La misma Susana que hace 18 años mandó al diablo al atrevido, y que respondió que su escritor favorito era García Márquez, es hoy una mujer brillante, como pocas: madre y esposa ejemplar; aguerrida en su compromiso político con Noemí Sanín, fiel encarnación de todo lo que representa una mujer del siglo XXI.

Lo mejor de todo es que aquella Susana de la madre Teresa es hoy por hoy el paradigma absoluto de la Reina, sin duda la mejor Miss Colombia de la época reciente, hasta el punto que desde hace 18 años venimos oyendo una frase constante cada noviembre en Cartagena: no hay ninguna como Susana.

Hoy el reinado está lleno de misses políglotas y politólogas que responden las preguntas con el tonillo maldito de los politiqueros de siempre. El reinado se abarrotó de mujeres “futuristas e integrales”, pero el evento está aún muy lejos de convencer a las voces autorizadas del pensamiento progresista.

Solamente la semana pasada, la gran Florence Thomas, intelectual de pergaminos y futurista de verdad, volvía a comparar a las reinas con el ganado, tal como lo hacía cuando las reinas no decían que su personaje favorito era...¡Margaret Yourcenar!

Entonces, desde el punto de vista de Florence, aquí nada ni nadie ha progresado. Todo aquello que se dice para impresionar, montado desde el Norte de Bogotá por un señorito peluquero que cobra sumas astronómicas por preparar y foguear, no está sirviendo para nada.

He ahí quizá parte de la pérdida de credibilidad del Reinado entre los colombianos, el 78 por ciento de los cuáles dice no estar interesado este año.

¿Por qué no volver a la reina baladí? Porque si fueran tan inteligentes como nos quieren hacer parecer, digo yo acá, estarían en cualquier parte, menos en un Concurso de Belleza.

 

Elogio a las reinas baladíes
Pasos Perdidos
Atentado en Carnaval
Cancer
Car'e palo
Carta del Policia
Diatriba de Madrugada
El Pueblo del Papa
Gallinazos de Pedro Perez
La Costa del Milenio
Manzanero de Merida
Mochileros
Reinas Baladies
Requiem por el Vivero
Rory en Barranquilla
Vivir un Aborto