Viajé entonces a Nueva York para entrevistarlo. Lo llamé desde un teléfono público en la estación de trenes y me jugó una broma pesada. Me dijo que iba a ensayar esa tarde en un bar del Bronx. Acudí y no había ningún ensayo. Entonces me di cuenta de que el cantante me había enviado a una de las zonas más peligrosas de Nueva York. Gracias a un buen amigo, logré averiguar que los ensayos eran en el Boy's Harbor, frente al Central Park, y allí lo encontré a las ocho de la noche.
Quedé impresionado. De aquel muchacho jovial y regordete que había conocido en 1986 en Barranquilla, sólo quedaba un hombrecillo de rostro verdoso y cabellos escasos que apenas podía caminar. Lo entrevisté pero no logré que me dijera una frase coherente. Luego lo vi ensayar: su voz estaba intacta, también su ánimo. En un descanso improvisó estas notas: « Bésame, bésame mucho, como si fuera el marido que yo te quité... ».
El aterrizaje me hizo regresar de mis recuerdos. El funeral me esperaba en Manhattan.
III. TODO TIENE SU FINAL
Como el lindo clavel
sólo quiso florecer
enseñando su belleza
y marchito perecer.
IV. LA NOTICIA
NUEVA YORK, julio 1 (Associated Press) --- El popular cantante puertorriqueño Héctor Lavoe fue sepultado hoy al mediodía, después de un desfile de cuatro horas que recorrió las principales calles de Manhattan y el Bronx, paralizando el tráfico y produciendo reacciones espontáneas entre transeúntes y residentes del sector.