Una multitud de gente del común acompañó al Cantante de los Cantantes hasta su última morada, en una ceremonia callejera que pareció más un carnaval que un funeral.
Auténticos personajes de la calle, muchos de ellos prostitutas y borrachos, caminaron al lado de la carroza mortuoria, bailando y cantando las canciones de Héctor Lavoe , cuya voz brotaba por un sistema de altavoz que acompañaba el cortejo fúnebre.
falleció el pasado 30 de mayo a los 45 años, a raíz de un infarto cardíaco, motivado por complicaciones asociadas con el sida, luego de una penosa cadena de infortunios y batallas perdidas con la droga y el alcohol.
Nacido en 1947 en Ponce, Puerto Rico, y tras emigrar a Nueva York en 1961, Héctor Lavoe fue protagonista principal de los años dorados de la salsa, cuando al lado de las Estrellas de la Fania, llenó estadios, vendió millones de discos y sacudió al mundo entero con su voz melodiosa y sus inspiraciones soneras.
A pesar de la hegemonía de entre las figuras de la Fania, sólo unos pocos de sus colegas asistieron al funeral.
V. EL REY DE LA PUNTUALIDAD (I)
Yo seguiré en mi vaivén,
cantando con sabrosura,
siempre estaré con ustedes,
¡mi gente!
hasta que a mí me lleven
en contra de mi voluntad,
que me lleven a la sepultura .