“Febrero escarlata” es la primera novela de Ernesto McCausland. Fue lanzada en la Feria del Libro de Bogotá en abril de 2005. Este es el primer capítulo:
Capitulo I
Tan pronto el sol se asomó detrás del río, Capeto Cervantes comenzó
a preguntarse si en efecto durante la noche un perro dorado se había subido sobre una de las mesas del burdel y había cantado Declárate inocente y otros dos boleros trágicos acompañándose con una guitarra.
Ni siquiera se atrevió a preguntar, por miedo a que se burlaran de él, y prefirió atribuir la visión a la mezcla de aguardiente y marihuana. Optó entonces por aprovechar la primera claridad para escudriñarse las uñas y constató un pequeño triunfo.
Acababa de completar seis horas sin comérselas. Lo que veía en el extremo de sus dedos era desalentador: cutículas aún destrozadas, pequeños puntos de sangre seca, pellejos desgarrados, la alevosa marca del diente en diez estropeados y amorfos pedazos de queratina. Pero era el tiempo que más había pasado sin comérselas en lo que recordaba de sus veintisiete años de vida. Aquel primer día de febrero resultaba promisorio en su determinación de abandonar el único de sus vicios que no tenía sentido. Tan abstraído estaba, tratando de quitarse al perro de la mente, mirándose uno a uno los dedos, que no reaccionó de inmediato con el estropicio en la puerta, aunque levantó la mirada justo a tiempo para ver entrar el cadáver andante de la meretriz Luz Dary Sánchez.