Bajo el cielo y sobre este suelo
nadia sospecha que un día
se erigieron elevadas torres,
gigantescas cúpulas.
Los pastores trashuman sobre tus cenizas
sin percatarse de tu presencia.
Todo quedará muy pronto cubierto por el polvo,
por cadáveres de mariposa
y fósiles de bestia.
Sobre ti, uno y otro se han ido formando estratos;
uno sobre otro, y así sucederá por siempre.
¡Qator! ¡Qator!
Tiemblo ante tu nombre demolido
y me estremezco ante tu historia sepultada.