Por Ernesto McCausland Sojo
Es imposible enseñar a hacer una crónica, como quiera que se trata de un formato amplio y libre, además de una visión muy particular de su autor. Pero hay aspectos prácticos del proceso que se deben mantener con rigor, máxime cuando su ejecución técnica –a diferencia de la televisión que incluye camarógrafos- termina en manos de los mismos periodistas.
La crónica no es un informe. Por lo tanto, las entrevistas que se graban para una crónica de radio no requieren de la denominada información "en frío"; es decir, datos neutros, fechas, medidas, historia, edades, etc. Este tipo de información debe recogerse, pero no necesariamente en el equipo de grabación. La entrevista en la crónica busca más bien la expresión del ser humano, una expresión profunda y poco común, más relacionada con las emociones que con el dato noticioso. La crónica busca además lo insólito, el contenido humano que marca la diferencia entre un individuo y otro, o las opiniones muy personales del entrevistado.
ASPECTOS HUMANOS
1) El entrevistador debe relacionarse con su entrevistado a un nivel humano. Antes que un periodista, en el sentido estricto de la palabra, debe presentarse más bien como un amigo o un confidente; algo así como los taxistas, a quienes sus pasajeros podrían encontrarse por primera vez en la vida y sin embargo suelen contarle muchas intimidades. Por eso deben evitarse esas presentaciones tipo: "Uno, dos, tres, cuatro, cinco…nos encontramos con el señor…" Lo mejor es comenzar a grabar con cualquier tema sencillo que el entrevistado domine a la perfección. Luego escuchar y reaccionar acorde a lo que se va escuchando. Si el entrevistado cuenta algo triste, el entrevistador debe mostrarle que el relato lo aflige, aunque sin exagerar. Allí nace la magia hipnótica de una entrevista.